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05

Feb
2018

En Novedades

El camino vocacional de Francisco

El 05, Feb 2018 | En Novedades

Tomi Ciminari, coordinador institucional, reflexiona sobre una de las claves más originales del camino vocacional de Francisco: la síntesis entre la fidelidad a uno mismo y la construcción de comunidad. Una tensión que nos acompaña a todos los que buscamos transformar la realidad. 

Por Tomás Ciminari

 

Muchos de nosotros creemos que este sistema en el que vivimos no es justo, no es humano. Vemos la desigualdad y la pobreza, no como elección de vida de quienes la padecen, sino como resultado de nuestra falta de humanidad. Sin embargo, muchas veces terminamos por acostumbrarnos a que millones de personas no tengan lo básico que necesitan en la vida. Deja de movilizarnos la pobreza extrema y deshumanizante en la que viven tantos otros semejantes a nosotros.

Vivimos en un sistema que no nos cierra. Pero, ¡es tan difícil generar propuestas nuevas! Y propuestas realistas, porque también, en nuestro afán de cambio, nos encerramos y buscamos modos de vida que nos deshumanizan y alejan de los demás. Muchas veces terminamos quemados, enojados, violentos, reivindicativos; construimos vidas paralelas e incoherentes o defendemos valores a costa de nuestros vínculos más cercanos. Por el otro lado, también podemos dejar de escucharnos a nosotros mismos y adaptarnos fácilmente a las expectativas y mandatos de los demás. La síntesis es difícil. Sobretodo, una síntesis real, vital y alegre.

ilustraciones EN ALTA (2) (Medium)

Siempre me cautivó la intensidad de la búsqueda de Francisco de Asís, un hombre de deseos grandes, decidido a ir a la raíz de la vida misma, con una radicalidad desafiante y la suficiente flexibilidad para hacer de su propio anhelo un camino compartido junto a otros hermanos. Su vida es un ejemplo fascinante de síntesis e integración de estos dos polos: la fidelidad a uno mismo y la vida con otros. Francisco es fiel a sus anhelos y, a la vez, cercano con sus hermanos, compasivo con el que sufre, amigo de la naturaleza, de la vida y de Dios.

En un momento de su juventud, Francisco experimenta un quiebre con el sistema. El negocio familiar, su sed de nobleza y sus proyectos no lo estaban haciendo feliz, ni veía que estuviese haciendo felices a los demás. Tensionado entre los mandatos de su padre y las expectativas de la sociedad, hace una opción: marca un corte con el sistema pero sin dejar de pertenecer a él, ni violentarse con aquellos que aún eran parte. Entiende, como diría siglos más tarde el jesuita Carlos Cabarrús, la “originalidad” de la vida de Jesús: crear una comunidad, no al margen del sistema, sino EN las márgenes.

 

La reconstrucción más importante de la vida de Francisco se fue dando en ese entramado de relaciones con Dios, con los leprosos de las márgenes y con sus hermanos de camino.

 

En esta búsqueda de originalidad, Francisco tiene una intuición, una experiencia profunda del ser. Se siente impulsado por Dios a una misión: reconstruir la iglesia. La reconstrucción, sin embargo, empieza por una iglesia concreta, la capilla de San Damián. Con la ayuda de sus amigos, reconstruye, piedra por piedra, la estructura de la capilla. Con el tiempo, Francisco entiende que la reconstrucción no pasaba por arreglar una iglesia material, sino que estaba llamado a transformar a toda la Iglesia y a la sociedad. La reconstrucción más importante de su vida se fue dando en ese entramado de relaciones con Dios, con los leprosos de las márgenes y con sus hermanos de camino. Una reconstrucción a partir del vínculo y la comunidad.

 

La síntesis que logra Francisco, original, fraterna y alegre, me conmueve y me anima a seguir transitando esta búsqueda.

 

Un hermano franciscano brasileño dijo una vez: “Tenemos que transformar la sociedad, pero no sólo por quienes sufren la pobreza y la injustica. Tenemos que transformarla por todos, porque si nosotros nos acostumbramos a estas situaciones de desigualdad y miseria, nos deshumanizamos”. Creo que este modo de transformar la realidad comienza aprendiendo a vivir en comunidad, una comunidad al servicio para transformar la realidad.

 

ilustraciones EN ALTA (1) (Medium)

 

La síntesis que logra Francisco, original, fraterna y alegre, me conmueve y me anima a seguir transitando esta búsqueda. La Fundación Franciscana, en ese sentido, es un camino más entre tantos otros caminos genuinos hacia esa síntesis. No es la única propuesta ni la mejor, ni una posibilidad acabada. Sí me animo a afirmar que es una búsqueda genuina y real por vivir de un modo nuevo, más humano, más auténtico y más fraterno. En ese camino andamos, frágiles pero confiados.

 

 

 

 

 

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