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15

Abr
2016

En Blog

Mucho más que aprender a leer

El 15, Abr 2016 | En Blog

Miguel Ángel Ruiz (12) llegó a la Fundación a través de una derivación escolar hace dos años. Para ese entonces, no podía seguir un texto y apenas escribía letras. Con el apoyo de su familia inició su proceso en Alfabetización y hoy es abanderado en la escuela.

Erica Gordillo (35) recuerda ese día como ningún otro. “Tenemos una sorpresa para vos”, le dijo Inés -alfabetizadora de su hijo- hacia cuatro meses. “Cuando entré al aula, Migue agarró un librito y empezó a leer. Me quedé helada, se me caían las lágrimas, no lo podía creer”, recuerda.

Erica y sus hijos Alberto (16), Miguel (12) y Axel (6) viven a 5 cuadras de la Fundación. “En el día me dedico a ellos: los llevo y traigo de la escuela, lo traigo a Migue acá, reviso las tareas, hablo con otras madres y maestras. Por eso, yo me di cuenta que mi hijo necesitaba ayuda y no me escuchaban”, cuenta.

 

Miguel junto a su abuelo (Juan Ángel), su hermano (Alberto Daniel) y su papá (Alberto).

 

Recuerda que hace dos años y durante meses se acercaba a la escuela para que le explicaran por qué su hijo de 10 años aún no leía. “Yo le decía a la maestra que mi hijo no leía y sus compañeros sí, que le costaba escribir. Me decía que tuviera paciencia, que Migue era distinto, que tenía problemas psicológicos”.

Erica decidió llevarlo a la psicóloga en la salita de su barrio. Luego de evaluar el caso, la psicóloga dijo que tal vez se trataba de un bloqueo emocional pero no de un problema psicológico.

Luego de todo un año de reunirse con la maestra, pedirle el legajo y no obtener respuesta, Migue fue a rendir Lengua en diciembre. “Lo maltrataba, decía que leía peor que el Chavo del 8 y tenía que repetir”, recuerda.

 

Miguel y sus compañeros en el aula con Inés, su alfabetizadora

 

Para ese entonces, Miguel estaba muy angustiado, no quería leer y lloraba mucho. “Fui a hablar con la directora. Tenía fecha y hora de cada día en que había hablado con la maestra pidiéndole una respuesta de por qué mi hijo no leía ni un cartel. Le dije que no me habían dado el legajo y respondió que no había ni una línea escrita sobre los chicos de cuarto grado. En esa charla ella me comentó de la Fundación”,  explica Erica.

Con una carta de derivación y el compromiso de llevar a Migue al programa Alfabetización, Erica se acercó a la Fundación. “Nunca descuidé a mi hijo. Hacía todo pero lo veía mal. Cuando empezamos a venir, cambió él y cambió mi familia”, reflexiona Erica.
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“Lo de Migue fue muy emocionante, producto de una sumatoria de factores: entre el vínculo con la institución, que se lo haya mirado, la enseñanza, el apoyo de la familia, su capacidad. Él es un chico muy capaz” (Inés)

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Inés Christie Newberry-alfabetizadora de Miguel- recuerda los primeros tiempos de Migue en la Fundación: “Cuando lo evaluamos estaba ya en 5to grado pero no podía escribir palabras cortas, podía escribir sólo algunas letras de las palabras. Y no podía leer. Entró en el grupo de re-alfabetización porque estaba muy desfasado en cuanto a lo que era su escolaridad”.

En sólo 2 meses, Migue ya leía palabras simples. “Lo de Migue fue muy emocionante, producto de una sumatoria de factores: entre el vínculo con la institución, que se lo haya mirado, la enseñanza, el apoyo de la familia, su capacidad. Él es un chico muy capaz”, explica Inés.

Erica recuerda que los primeros meses, lo esperaba en la Fundación. “Llueva o truene, acá estábamos. Lo esperaba afuera hasta que entró en confianza. En 4 meses escribió su primera oración. Antes no quería hacer la tarea, lloraba, se ponía mal, decía que no podía. Al terminar el año, ya leía el diario, la tele, carteles, todo quería leer”, cuenta con una sonrisa.

Inés explica que para su avance fue muy importante el rol de su familia. “En el caso de Migue, a la que vi fue a la mamá. Lo traía siempre, venía primero, se quedaba hasta el final. Nos preguntaba como venía él. Generó un vínculo muy cercano, lo acompañó y apoyó un montón. Y también toda la motivación, en la medida que iba avanzando se iba dando cuenta que podía”.
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“En 4 meses escribió su primera oración. Antes no quería hacer la tarea, lloraba, se ponía mal, decía que no podía. Al terminar el año, ya leía el diario, la tele, carteles, todo quería leer.” (Erica)

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Miguel avanzó tanto en tan poco tiempo que al año siguiente, pasó al nivel 3 salteándose 2 niveles del programa.

“Yo me di cuenta de que los chicos pueden aprender jugando, no hace falta torturarlos. Las alfabetizadoras tienen otra forma y los chicos aprenden. Le digo a las madres que conozco: hace el esfuerzo, acompáñalo, cuídalo, cambias vos y cambia él”, reflexiona Erica.

miguel angel ruiz (3)Actualmente, Miguel participa de Alfabetización y del Centro de Promoción de la Lectura. “Le encanta venir, se siente cómodo. Tiene su acompañante de lectura y le va bárbaro en la escuela. Lo eligieron abanderado”, relata orgullosa.

Erica cuenta que el año que viene terminará el secundario y que ahora son sus hijos los que la incentivan a seguir. Además sacó un crédito con Economía Social y pudo hacer su casa de material para que ya no llueva ni entre humedad.  “Hablo mucho con mis hijos. Todo lo que hago es por ellos, por su futuro”, concluye con una sonrisa.

 

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