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15 años celebrando historias de encuentro y transformación

 

Hace 15 años, un grupo de jóvenes comenzaba a dar los primeros pasos en esta historia. El sueño de una comunidad franciscana comenzaba a tomar forma y a convertirse en un proyecto, a transformarse en una Fundación. 

Desde los inicios, las historias empezaron a resonar en el estilo y espiritualidad de la Fundación. Historias diversas que dialogan, que se encuentran y que se enriquecen. Las de los/as vecinos/as, las de los primeros miembros de la Fundación y las de todas las personas que pasaron por esta comunidad. 

 

Cumplir 15 años nos habla de una historia de aprendizajes, oportunidades y camino compartido. Nos habla de una historia que está constituida por muchas otras historias únicas, singulares y valiosas, que fueron dejando su huella en la Fundación. Ellas son experiencias que nos trajeron al lugar donde nos encontramos hoy, son aprendizajes que nos hicieron crecer, son impulso y aliento que nos hacen seguir caminando y seguir escribiendo nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. 

 

Por esto, nuestros 15 años son motivo de celebración para nosotros. Son un momento de mirar hacia atrás y ver todo lo recorrido y también mirar para adelante, repensarnos y seguir soñando. Por un lado, el número 15 nos habla de un camino de experiencia, de prueba y error, de saber qué es lo que funciona y es respuesta a las búsquedas y necesidades de nuestros barrios, de la certeza que nos trae que muchas familias nos eligen desde 2007, año tras año. Por otro lado, el número 15 también nos habla de un momento de maduración y crecimiento, un tiempo de hacernos preguntas mirando hacia adelante, de seguir en movimiento y repensando nuestras propuestas. Por esto es que nos nace un deseo profundo de celebrar, de agradecer y de compartir con el corazón la fiesta del encuentro. 

El encuentro es la génesis y la base del estilo de la Fundación. Desde el encuentro se fortalecieron nuestras raíces y es la manera en la que elegimos compartir y hacer nuestro trabajo. Elegimos acercarnos a nuestros/as hermanos/as desde un encuentro sencillo, genuino, cálido y sincero. Lo hacemos siempre con las puertas y el corazón abierto para recibir su vida y su historia. Es este encuentro el que hace que la Fundación se convierta en un hogar para muchos/as, un lugar donde te llaman por tu nombre, donde cualquiera que entra se siente recibido, acogido, escuchado y comprendido. Este encuentro te invita a ser parte, a involucrarte, a conocer a nuevos/as compañeros/as de camino para seguir tejiendo lazos y vínculos fraternos.  

Y es ese encuentro el que da lugar a la transformación. Cuando nos encontramos con los demás, nos sentimos transformados, no sólo por ese encuentro, sino también por su vida y su historia. Creemos en el poder transformador de compartir fraternamente, de darnos a través de la entrega y el servicio a los/as demás. Es así como creemos que podemos transformar la realidad y convertir el mundo en un lugar más justo para todos/as. Por eso, trabajamos en red para la transformación: el equipo rentado, los/as voluntarios/as, las alianzas con empresas y otros organismos, nuestra comunidad de donantes y todas las familias que participan de la Fundación. Todos/as somos agentes de transformación, brindando nuestros dones y capacidades para buscar y construir juntos/as el mundo que soñamos.