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grupo de mujeres


Felicitas Jordán, miembro del equipo de Psicología, cuenta su experiencia como coordinadora del Grupo de Mujeres. Un espacio terapéutico grupal de comunicación, vínculos y empoderamiento.



Texto: Felicitas Jordán


Pensar en el "Grupo de Mujeres" me invita a recordar mis primeros pasos en la Fundación.

Allá por el año 2008, junto con mi compañero Esteban “Pepo” Beccar Varela, también psicólogo, surgió la idea de formar este grupo, con el objetivo de ofrecer a la comunidad un espacio diferente y alternativo al tratamiento psicológico individual, que alcanzara a un mayor número de personas, y que tenga como eje la prevención y la promoción de la salud.


Pensando en las madres de los niños que asistían a los diferentes programas, quienes espontáneamente se acercaban y participaban en la Fundación, y desde la creencia de que ellas son motor de cambio para sus familias y la sociedad, es que surge el “Grupo de Reflexión de Madres”, con el fin de ofrecerles un espacio de diálogo sobre aquello que les preocupara en relación a sí mismas, a sus familias y a la sociedad, y siendo también, un espacio de construcción de alternativas frente a las necesidades emergentes.


Las madres fueron construyendo un grupo de pertenencia, encuentro, compartida, compromiso y crecimiento, que superó nuestras expectativas.

Me gusta pensar al “Grupo de Mujeres” como un “SER” que está en constante crecimiento y cambio, a quien el entorno no le es ajeno, y que siempre fue manteniendo su eje en la necesidad de las madres y en el encuentro fraterno. En estos 9 años de existencia ha vivido cambios en su dinámica, objetivos, cantidad de participantes y coordinadores. Ha sido testigo de muchas historias, teniendo las puertas siempre abiertas para quien quisiera sumarse y quien decidiera, luego de un tiempo, partir. Ya sean las mismas participantes, como también los coordinadores que fueron acompañando: Esteban Beccar Varela, Nicolás Obiglio, Martín Fagalde, María Barboza y yo, Felicitas Jordán.



El Grupo nos invitó a crecer, a salir al encuentro, a buscar, a crear. Juntas descubrimos que siempre se puede dar un paso más; que cada una es valiosa y que puede llegar muy lejos si se lo propone. El grupo nos animó a emprender, a arriesgarnos, a retomar la primaria y/o la secundaria, a conocer lugares nuevos, a cultivar nuevas amistades y grupos de apoyo, y a reírnos, a llorar, a expresarnos y a confiar.


Siempre les cuento a las mujeres que fui creciendo a la par de ellas, que cada una es para mí, un ejemplo de valentía, de lucha, de amor, de fortaleza, de fraternidad, de madre y de mujer.

Y luego de tanto camino recorrido, junto con María Barboza, quien se suma a la coordinación, y siempre con el apoyo del Equipo de Psicología, nos propusimos comenzar el 2017 con una nueva propuesta para el grupo: Transformar el “Grupo de Reflexión de Madres” en el “Grupo de Desarrollo Personal para Mujeres”, ofreciendo a las integrantes un espacio para pensarse y crecer desde su rol de mujeres, con todo lo que eso implica. Invitándolas al autodescubrimiento, al encuentro con sus luces y sus sombras, a la aceptación y sanación de sus heridas, a la revisión de sus vínculos, y principalmente al despliegue y desarrollo de su potencial como mujeres. Éste es el camino que estamos recorriendo hoy, y ya estamos pudiendo vislumbrar algunos frutos.



Cuando comenzamos a proyectar este grupo, no imaginé lo que me iba a ser revelado más tarde: tantas historias, tanto sufrimiento, y a la vez, tanta vida y transformación. Sin dudas, hoy no soy la misma que inició este camino. Siempre les cuento a las mujeres que fui creciendo a la par de ellas, que cada una es para mí, un ejemplo de valentía, de lucha, de amor, de fortaleza, de fraternidad, de madre y de mujer.


El Grupo me ha reflejado el rostro vivo de esta comunidad en la que mucho crecí y en la que sigo eligiendo crecer cada día. Esta comunidad que me ha revelado el rostro de ese Dios en el que creo, un Dios pobre, de amor, de abundancia. Un Dios hermano, un Dios Descalzo.




Testimonios de las participantes


Me siento muy bien en el grupo pues encuentro un lugar para contar mis cosas, me siento acompañada. Lo que también me gusta es aprender cosas nuevas, las herramientas que nos dan para seguir adelante. La importancia del grupo para mí es que me hace sentir bien, encuentro mi lugar para hablar, compartir, saber escuchar y comprender lo que les pasa a las otras personas. Para mí significa acompañamiento constante, encuentro gente en el grupo que me ayuda a crecer como persona y aprender cosas que en lo cotidiano a veces no se puede.

- Emilse Rojas


Llegué sin muchas expectativas porque no quería estar en este lugar. Mi hija quería que fuera a un psicólogo pero por cuestiones económicas no podía ir a un particular. Tengo un problema físico que también hacía que me costara llegar al hospital. Ella se tomó la molestia de acercarse a la fundación y empujarme para que asista al grupo. El primer día me aburrí muchísimo, pensaba: ¿qué hago aquí? , buscaba excusas para no volver más, no me llevaba con las otras integrantes, Feli me llamaba. Hoy el grupo es para mí un sostén, saca lo mejor de mí, me hace reflexionar, conseguí unas amigas geniales. Sobre todo, entendí que somos un grupo de mujeres, cada una con sus problemas y esto, que nos genera estrés, muchas veces no sabemos cómo manejarlo. En las reuniones siempre aprendemos algo más y nos sostenemos una a la otra. Cada jueves el grupo se vuelve más importante para mí. Me siento acompañada por todas, me siento menos sola. Las chicas siempre están cuando las llamo por teléfono, compartimos y festejamos el día del amigo y la pasamos súper genial.

- Dionisia Maidana


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